Las lonas y toldos son herramientas muy útiles en la actualidad. Su diversidad de usos, así como la gran variedad de materiales y modelos en los que se fabrican, ofrecen excelentes soluciones a los requerimientos. Por lo general, son artículos indispensables en mercados, viviendas y asentamientos humanos. Pero, ¿Cuáles son los orígenes de las lonas?

Las antiguas civilizaciones sirias y egipcias acostumbraban colocar pieles y después tejidos encima de sus hogares, para dar sombra y tratar de obtener cierta protección de los rayos solares. Si bien, las necesidades de los grupos nómadas y los sedentarios fueron cambiando con el paso del tiempo, las lonas se fabricaron compartiendo casi las mismas características: material liso, ligero e impermeable.  

Es bien conocido que en el Imperio Romano se colocaban telas y lonas en instalaciones, mercados y eventos. En su famoso Coliseo, las telas eran gigantescas, y daban una sombra muy eficiente a los espectadores. Se dice que incluso contaban con mecanismos diseñados para desplegarse o replegarse. Estas lonas eran fabricadas con telas de lino y se colocaban en estructuras de madera y hierro.  

A principios de la Edad Media, las mejores velas de los navíos en Europa eran fabricadas en una pequeña ciudad de Francia, llamada Olonne, a un costado del río Loira. De ahí que poco a poco las velas fueron acuñando el nombre de “olonas”, hasta que, en 1700 se les nombró oficialmente a las telas para navegar “Lonas”.